jueves, 25 de febrero de 2010


Fui atleta siete años y me colgué más de una veintena de medallas, jugué basketball otros dos y no me colgué ninguna.
Patiné toda mi vida y me colgué en el cupero mil golpes, gané mil amigos y un motivo.
Tuve una banda y una actuación fantasiosamente desbordante en un cumpleaños de patio antiguo. De 8 canciones tocamos 5, las demás las censuró carabineros.
Me acosté con más mujeres que deseos.
Soy drogadicto desde que nací.
Aún invicto en todo combate que trabé, aunque nunca fui pendenciero por el mero gusto de darme puñetazos.
Entrevisté a mayores, sargentos y cabos, peones de fundo, taxistas y latifundistas, floricultores, carniceros, alumnos y maestros.
Viví historias que a veces me ahorro narrar, porque dificilmente se creerían.
Nunca adquirí el acervo artistico de las elites, pero me basta con que me llame profundamente la atención. Aunque no entienda un pito.
Fui lider y no me gustó. Traté de cambiarlo y se me pasó la mano: Hoy no me sigue nadie y tampoco me gusta.
Tengo historias de barrio a granel, aunque el barrio ya no es lo que fue ayer.
Tengo historias de esquina, tengo historias de libro, tengo historias de cunetas, de plazas y tambien de sobremesa.
Tengo ahora la mitad de un 'churrasco palta' que pide fuego
y baltica en un shopero Hershey's.
Tengo poca ropa y a veces poco gusto.
Ultimamente no se como actuar.
Pero se que todo pasará antes de que valga la pena una amargura.
Tengo ultimamente una crisis de identidad.
Un vendabal de ideas, una maraña ininteligible de subjetividades. Tengo ganas de comprender toda postura. Tengo ganas de mirar desde mil mesetas, desde mil ojos a la luz de mil opiniones, un arbol a la totalidad de las distancias.

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