Estaba callado cuando llegué y así estuvo un buen rato. Me saludó amable con una sonrisa y su mano en mi cintura...con naturalidad, sin aturdirse... quise decirle algo más que hola.
Seguía callado. Se levantó y se rellenó un vaso; volvió a sentarse. De pronto se me ocurrió que quizás estaba drogado y se había atrapado.
Con una leve sonrisa, casi imperceptible, medio falsa medio mueca, seguía nuestra conversación con la vista. De cualquier modo no me parecía que nos escuchara, tenía la mirada, por instantes... desbocada.
Despreocupaba su vestimenta, cero indumentaria, el pelo medio pajoso, medio opaco, quizás dañado, quizás un poco sucio. Del resto se veía limpio e incluso saludable, al menos fisicamente. Tenía buen cuerpo. Encendió un cigarrillo y a breves intervalos sorbía un cuba libre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario