sábado, 20 de marzo de 2010

La viejita estaba sentada ahí cuando se le acercó este tipo; un tipo de pelo negro greñudo, larguisimo, pajoso, la barba crecida y las ropas sucias. Polerón negro y jeans, el pelo amarrado sobre su escueta anatomía. Llevaba un sospechoso maletín.
¿Sabe que, abuela? - Le dijo sentandose a su lado.
Ella la miró con los ojos como de huevo, sin entender ni un solo movimiento.
Me obsesiona tu vejez. - Le confesó sincero al oído.
La viejita palideció y en un respingo alarmado abrió la boca reseca como para decir algo, o quizas para gritar, pero asi quedó.
Boquiabierta.
Con los ojos como de huevo.
Sacó una enorme camara vieja del bolso y el desgraciado la filmó, en una banca de la plaza.
Ninguno de nosotros creyó que estaba realmente muerta, oficial...
hasta que la vimos por la tele.

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